Pese a lo que digan determinados individuos en los medios, las vacunas son la herramienta más efectiva que tenemos para proteger el futuro y la salud de nuestros niños. Según cálculos de Unicef, una mejora de la cobertura de vacunación a nivel mundial podría evitar hasta millón y medio de muertes al año.
Es por esto por lo que quiero recordarte la importancia de la vacunación no sólo para tus niños, sino para todos los del mundo.
Las vacunas SÍ protegen de enfermedades
Es la razón más obvia, pero eso no quiere decir que podamos perderla de vista. Con un solo pinchazo podemos darle protección contra la enfermedad a un niño para el resto de su vida. Las vacunas proporcionan los anticuerpos que necesitamos para luchar con enfermedades tan peligrosas como la neumonía, el sarampión o la poliomielitis.
En países como el nuestro existe un calendario de vacunas oficial que marca qué inmunización deben recibir los niños y cuándo deben recibirla.
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Las vacunas no sólo protegen al niño que las recibe
¿Has oído hablar de la inmunidad de grupo? Hay casos aislados en los que un niño no se puede vacunar —alergias, intolerancias. Si los niños con los que convive en su día a día no han recibido la vacunación adecuada, podrían ponerle en riesgo.
A fin de cuentas, los brotes de enfermedades peligrosas aparecen por algún motivo.
Hay casos de éxito que demuestran que la administración de vacunas puede llegar a erradicar una enfermedad como la poliomielitis, que lleva a los niños a la parálisis y a la discapacidad permanente. Sin embargo, si el ciclo de vacunación se deja incompleto, la enfermedad podría reaparecer donde ya se ha erradicado. ¡En cuestiones como ésta, no podemos dar ni un sólo paso atrás!
Hay personas que aseguran que uno de los motivos para el auge de los llamados antivacunas es que ya nadie ve a niños sufriendo de poliomielitis o muriendo de sarampión. Sin embargo, para algo debería servirnos la memoria.







