La amigdalitis es la inflamación de las amígdalas. Las amígdalas son las prominencias de tejido a ambos lados de la parte posterior de la garganta. Las amígdalas forman parte del sistema defensivo y ayudan a combatir las infecciones. Decimos que la amigdalitis es recurrente cuando se sufre muchas veces en 1 año. En cambio, se considera que la amigdalitis es crónica si tu hijo tiene dolor de garganta durante más de tres meses.
¿Qué causa la amigdalitis?
La amigdalitis puede estar causada por una infección vírica o bacteriana y se contagia por tos, estornudos o el contacto físico. Los gérmenes pueden propagarse al besar, o al compartir comida o bebida. Estos gérmenes pueden transmitirse fácilmente en colegios, guarderías y entre los miembros de la familia en casa.
La amigdalitis más frecuente es la vírica y raramente necesita ser tratada con antibióticos.
Cuando hay dudas entre amigdalitis vírica o bacteriana se suele utilizar un test rápido para apoyar el diagnóstico. Con una pequeña torunda de algodón se tocan ambas amígdalas y se analiza, obteniendo un resultado vírico o bacteriano en pocos minutos.
¿Cuáles son los síntomas de la amigdalitis?
- Fiebre y dolor de garganta
- Náuseas, vómitos o dolor abdominal
- Tos o ronquera
- Goteo o congestión nasal
- Manchas blancas o amarillas en la parte posterior de la garganta
- Mal aliento
- Sarpullidos
¿Cómo se trata la amigdalitis?
El tratamiento puede disminuir los síntomas de tu hijo y reducir el número de amigdalitis al año. Es posible que los niños necesiten alguno de estos tratamientos:
- Paracetamol. Reduce el dolor y la fiebre. Está disponible en farmacias sin receta médica. Pregunta a tu pediatra o farmacéutico cuánta cantidad administrar y con qué frecuencia. Sigue las instrucciones cuidadosamente, ya que el paracetamol puede causar daño en el hígado si no se toma correctamente.
- AINE. Los AINE son antiinflamatorios no esteroideos y el más común es el ibuprofeno. Ayudan a disminuir la hinchazón, el dolor y la fiebre. Estos medicamentos están a la venta en farmacias (con o sin receta), pero recuerda que siempre es recomendable la prescripción médica. Los AINE pueden provocar úlceras o problemas renales si no se administran correctamente: lee con detenimiento el prospecto. *Estas medicinas no son recomendables para niños menores de 6 meses sin la prescripción directa de tu pediatra.
- Antibióticos. Ayudan a combatir la infección bacteriana. Solo pueden tomarse bajo prescripción médica. Son muy poco necesarios en las amigdalitis.
- Amigdalectomía. Es la cirugía para eliminar las amígdalas. Es posible que tu hijo necesite este procedimiento si padece de amigdalitis recurrente o crónica. Será el otorrino el especialista que determine cuál puede ser el mejor momento para quitar o reducir el tamaño de las amígdalas. Cada vez es más frecuente reducir con láser el tamaño de las amígdalas en lugar de quitarlas, ya que son parte importante del sistema defensivo del niño.
¿Cómo puedo cuidar a mi hijo?
- Reposo. Es recomendable que retome sus actividades diarias poco a poco.
- Anímalo a que coma y beba. Quizás tu hijo no quiera comer ni beber debido a su dolor de garganta. Ofrécele helados, bebidas frías o polos. Es necesario que beba mucho líquido para prevenir la deshidratación.
- Prevenir la propagación de gérmenes. Lava bien y con frecuencia tus manos y las de tu hijo. No dejes que comparta comida ni bebida con nadie más. Tu hijo podrá volver al colegio o guardería después de estar al menos 24 horas sin mostrar síntomas.
¿Cuándo debo acudir al pediatra de urgencias?
- Cuando tu hijo no pueda comer ni beber por el dolor
- Cuando le cambie la voz o sea difícil entender lo que dice
- Cuando aumente la hinchazón, el dolor llegue a la mandíbula o tenga dificultad para abrir la boca
- Cuando tu hijo tenga rigidez de cuello
- Cuando no haya orinado en 12 horas o muestre debilidad y cansancio
- Cuando haga pausas al respirar mientras duerme







