Pocas cosas hay tan descorazonadoras como ver a tu hijo despertarse gritando en mitad de la noche. Lo peor es que muchos padres no pueden ayudar a los niños en estos trances porque no saben diferenciar entre pesadillas y terrores nocturnos. Son dos tipos de despertares abruptos completamente diferentes y deben tratarse de forma distinta.
¿Qué son las pesadillas?
Un niño tiene una pesadilla cuando se despierta de un sueño vívido con una intensa sensación de miedo. La mayoría de veces el niño puede recordar el contenido del sueño con bastante detalle.
Generalmente las pesadillas se producen porque el niño ha visto u oído algo que le ha causado ansiedad. Puede ser algo que haya ocurrido realmente o algo que se le ha hecho creer.
Las pesadillas son muy comunes en niños de 3 a 6 años (aproximadamente entre un 30-90% de ellos experimenta pesadillas).
¿Qué son los terrores nocturnos?
Los terrores nocturnos son despertares parciales del sueño en los que el niño puede gritar, golpear o patalear con intenso pánico.
Durante un episodio de terror nocturno el niño puede estar sentado en la cama con los ojos abiertos, pero sin ni siquiera notar la presencia de sus padres. Los niños que experimentan terrores nocturnos no pueden ser consolados o despertados y a menudo no guardarán ningún recuerdo de los sucesos posteriores. A veces los niños pueden recordar algo vagamente como sensaciones de algo que los amenazaba.
Los episodios de terror nocturno suelen durar entre 10-30 minutos. Después de un terror nocturno, generalmente el niño se vuelve a acostar y se queda dormido sin tener la necesidad de ser consolado.
Aproximadamente un 3% de niños de entre 4-12 años sufre terrores nocturnos y son más frecuentes en niños con antecedentes familiares con este desorden del sueño.
¿Qué hacer con las pesadillas?
- Es una buena idea consolar a los niños para que se calmen cuando tienen pesadillas. Una vez en calma, ayúdales a volverse a dormir.
- Averigua qué es lo que preocupa a tu hijo o si ha visto algo que pudiera haberle causado la pesadilla.
- Mantén a tu hijo alejado de contenido inapropiado para su edad en la TV, películas o fotos.
- Crea una rutina relajante para la hora de dormir.
- Dale a tu hijo un peluche que lo acompañe en su sueño o déjale dormir con una luz de noche.
- Acude a tu pediatra si las pesadillas son muy frecuentes o tienen un tema recurrente.
- Si las pesadillas se deben a un hecho traumático reciente, es recomendable la ayuda de un psicólogo.
¿Qué hacer con los terrores nocturnos?
- Durante un episodio de terror nocturno lo mejor que puedes hacer es esperar pacientemente a que termine.
- Asegúrate de que el entorno del niño es seguro y que no puede hacerse daño si se mueve mucho.
- Ponte entre el niño y cualquier cosa que pueda hacerle daño.
- Mantén segura la habitación de tu hijo recogiendo sus cosas antes de que se acueste y cerrando bien ventanas y puertas.
- Después de que el episodio haya pasado, es seguro despertar al niño. Mantén a tu hijo despierto durante unos minutos para asegurarte de que no se duerme demasiado deprisa. Si se vuelve a dormir de inmediato, existe una alta probabilidad de que tenga un segundo episodio esa noche.
- Establecer una rutina relajante antes de acostarse es muy beneficioso para prevenir el terror nocturno.
- Si los terrores nocturnos son frecuentes y ocurren a la misma hora cada noche, intenta despertar a tu hijo unos minutos antes para romper el ciclo de acontecimientos. Si haces esto durante una semana, quizás se rompa el patrón sin causarle una gran pérdida de sueño.
Tanto las pesadillas como los terrores nocturnos tienen efectos psicológicos a largo plazo en los niños.
Si las pesadillas o terrores nocturnos de tu hijo se dan con la frecuencia suficiente como para ser motivo de preocupación, acude a nuestro Centro Pediátrico Sevilla y nuestros especialistas os ayudarán.







