Los niños pueden coger resfriados o infecciones que causen tos y congestión. Según los últimos estudios médicos, no existe evidencia científica de que la leche aumente la producción de mocos en los niños, ni en cualquier otra persona.
Flema, mucosidad y resfriados
La flema hace referencia a la mucosidad que se forma en la garganta. Los niños con flemas a menudo tienen tos para expulsar la mucosidad. La flema es normalmente acuosa y presenta diferentes colores, dependiendo de qué la esté causando. Si un niño tiene flema, su tos puede sonar vibrante o como si tuviera líquido en la garganta. Otros síntomas que suelen acompañar la tos flemática son fiebre leve, moqueo y estornudos. Un niño con flema es muy probable que esté resfriado o padezca alguna otra infección viral.
La leche en relación con la mucosidad
Aunque algunas personas creen que la leche y otros productos lácteos pueden provocar que el cuerpo produzca flemas, las investigaciones más recientes sugieren que la leche no causa mocos. De acuerdo con un estudio publicado por el Journal of the American College of Nutrition, el consumo de leche no conduce a la producción de moco. Los investigadores demostraron que aquellas personas (niños y adultos) infectadas con el virus de la gripe que bebían leche no presentaban un aumento de secreciones nasales, tos o congestión.
Alergia a la leche
Según este mismo estudio del Journal of the American College of Nutrition, se descubrió que la leche es uno de los causantes de reacciones alérgicas más comunes en niños. Muchos niños superan la alergia a la leche más o menos a partir de los tres años. Los síntomas de la alergia a la leche pueden variar de leves a graves. Los niños pequeños con alergia a la leche pueden desarrollar urticaria o presentar sibilancias o vómitos inmediatamente después de tomar leche. Otros síntomas pueden incluir diarrea, cólicos abdominales, secreción nasal y ojos llorosos. Una alergia a la leche puede causar síntomas parecidos al asma en algunas personas, pero la probabilidad de que esto ocurra es rara.
Recomendaciones
El mejor mucolítico que existe es el agua. Ningún producto de venta libre en farmacia ha superado al agua en esta acción. De todas formas, como siempre os decimos, no intentéis continuamente dejar limpios de mocos y flemas a vuestros pequeños. Las flemas nos acompañarán durante todo el otoño, invierno y parte de la primavera y no por ello significa que nuestro hijo tenga un problema. Lo único que significa es que es un mocoso.
Si vuestro hijo es de tomar poca agua, ¡tranquilos! Recordad que lo más importante es el tratamiento sintomático, es decir, aliviar los síntomas como la congestión nasal y limpiar la nariz de mocos con soluciones salinas o hipertónicas.
Si queréis conocer algunas otras alternativas naturales para la tos y la mucosidad, pide cita con tu pediatra en Centro Pediátrico de Sevilla.
¡Estamos aquí para ayudarte y cuidar de los que más quieres!







