Hoy hablaremos del Síndrome de Asperger, una disfunción neurológica crónica de inicio en la infancia que puede llegar a presentarse en 7 de cada 1000 niños.
El Síndrome de Asperger (SA) es un trastorno conocido por pocos, por eso es importante darle visibilidad. De esta manera, podremos entender mejor al niño que lo padece y facilitar su vida cotidiana y la de los que le rodean.
Esta disfunción afecta básicamente a dos áreas: la comunicación y el comportamiento. De hecho, uno de los síntomas más evidentes que presentan los niños con Síndrome de Asperger son las dificultades para establecer relaciones sociales. Su detección inicial no es fácil, en niños pequeños las manifestación son muy inespecíficas y lo más frecuente es que el paciente muestre un retraso psicomotor con comportamientos repetitivos y rabietas inapropiadas a su edad. Por eso, aunque los síntomas suelen estar presentes desde edades tempranas, la mayoría la mayoría de los niños que sufren esta patología se diagnostican en edad escolar, cuando la comunicación comienza a verse afectada.
Cada niño lo puede expresar de una forma distinta y por norma general, se dan en la edad escolar. Estos son algunos de los comportamientos que pueden tener:
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- -Fijación en un tema u objeto del que pueden llegar a ser auténticos expertos.
-Les cuesta iniciar y mantener amistades con niños de su misma edad.
-Tienen dificultades para identificar sus emociones y las de los demás.
-En ocasiones, les gusta estar aislados al no sentir la necesidad de compartir sus intereses con otras personas.
-Son muy sensible a sonidos fuertes, colores, luces, olores o sabores. Presentan alteraciones sensoriales llamativas. En ocasiones se muestran especialmente sensibles a determinadas texturas o sonidos tan sutiles que para otros podrían ser casi imperceptibles. Sin embargo, pueden no reaccionar ante estímulos más directos como la llamada por su propio nombre.
-Pueden tener problemas para comunicarse. Estos pacientes suelen tener dificultades a la hora de iniciar o mantener una conversación. Sin embargo, suelen tener un lenguaje maduro y “pedante”, repleto de palabras y expresiones propias de adultos.
A pesar de que el Síndrome de Asperger puede tener cosas en común con el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) son dos trastornos independientes. Mientras que la principal característica del Síndrome de Asperger es la dificultad para comunicarse y desarrollar habilidades sociales adecuadas, en el caso del TDAH, priman las dificultades para enfocar la atención de manera consciente, a la vez que se presentan conductas impulsivas.
Si por algún motivo consideras que tu hijo se comporta de manera parecida a lo explicado anteriormente, es aconsejable que sea visto por un profesional, en este caso un psiquiatra infantil, que pueda establecer el diagnóstico adecuado. La intervención precoz es esencial para paliar posibles déficits o incluso corregirlos.







