La llegada de un nuevo hermano es un acontecimiento que conlleva una gran alegría y unos enormes cambios para toda la familia. Debido al cambio del ritmo de vida impuesto por el recién nacido es normal que el hijo mayor sea el que más note la diferencia, por eso hay que saber cómo contárselo y cómo actuar ante sus posibles reacciones
Una vez dada la noticia, el que había sido el pequeño de la casa hasta entonces, notará cambios que tendremos que explicarle. Dependiendo de la edad, nuestro hijo tendrá más o menos dudas al respecto. No debemos adelantarnos a los acontecimientos y es conveniente esperar a que sea el propio niño quien pregunte lo que desea saber. Si el primogénito es menor de dos años podemos explicárselo a través de cuentos, películas, enseñarle fotos de cuando él era un bebé o incluso visitar a familiares o amigos que tengan un recién nacido para que vaya tomando contacto con la situación que se avecina. En el caso de que el hijo mayor tenga ya una edad acertada, el proceso de asimilación y entendimiento será mayor. De ser así, podemos involucrarlo más en tareas como la elección del nombre, la compra de la ropita, la decoración de la habitación, etc.
Las diferentes reacciones
Cada niño es un mundo, por eso podemos encontrar diferentes reacciones frente la noticia del embarazo. Quizás en ese momento, sienta cierta indiferencia pero después con el nacimiento parece haberlo asimilado bastante bien y se sienta cómodo. Puede darse el caso de que parezca haberlo tomado bien, pero que después del parto demuestre que la nueva situación no le gusta. También podría ser que sienta feliz con el acontecimiento y que una vez nazca se sienta orgulloso de ser el hermano mayor.
Asimismo es importante saber que si necesitamos hacer algún cambio drástico, como por ejemplo que nuestro hijo pase a dormir solo a su habitación, es mejor que se haga un tiempo antes de que el bebé nazca para que el mayor no asocie una variación importante con el recién nacido.
En ocasiones, la llegada de un nuevo hermanito puede provocar cambios de conducta en el hermano mayor. Por ejemplo: niños que ya habían dejado el biberón vuelven a exigirlo, comienzan a succionar el pulgar o a orinarse en la cama. Esto es lo que se conoce en psicología como el “complejo de Caín” que, normalmente, desaparece en poco tiempo.
El momento en el que los hermanos se conozcan debe de ser íntimo y especial. Será en esta etapa cuando el mayor entienda que ahora su mamá tiene que pasar más tiempo con el nuevo miembro. Aunque el menor necesite más atención al comienzo,el hermano grande no debe sentirse desplazado. Por ello, es recomendable que ayude con las tareas del pequeño, aunque a veces esto suponga un incremento del tiempo. Actividades tales como darle un paseo con el carrito, vestirlo o bañarlo. La mamá deberá de sacar tiempo para estar a solas con su primer hijo y éste no se sienta amenazado con la llegada del segundo y surjan los celos.
Esperamos que en tu caso este tránsito se desarrolle con total normalidad y que los hermanos terminen siendo los mejores amigos. ¡Coméntanos! ???







