¡Ser recién nacido es muy duro! Pero ser padre o madre de un recién nacido puede ser incluso más difícil. Es tal y como todo el mundo te dijo que iba a ser, excepto que ahora lo estás viviendo en primera persona: es abrumador y agotador. Pero también es el momento más bonito, increíble e importante de tu vida. La paternidad y maternidad realmente cambian a la gente. Y justo cuando creías que te estabas adaptando a tu nuevo rol, ¡empiezan los llantos!
Cuando tu precioso saquito de felicidad empieza a llorar sin parar y parece estar sufriendo, empieza tu angustia.
¡Tranquilidad!
Es muy común que los bebés pasen por una fase de aumento del llanto. Este llanto alcanza su clímax aproximadamente desde las 2 semanas de vida hasta los 3 meses de edad. Después de lo cual, el llanto suele mejorar muchísimo. Ten en cuenta que sus sistemas digestivo y nervioso aún están madurando, todavía no están listos para asumir todas las imágenes / sonidos / sabores que el mundo tiene que ofrecer. Y algunos bebés son sencillamente más sensibles a estos estímulos externos.
Consejos para sobrellevar la fase de los llantos
Arrullar: invierte en una mantita de arrullo de buen tamaño y aprende a envolver a tu bebé. Debemos ceñir sin inmovilizar, colocarlo siempre boca arriba, nunca por encima de los 3 meses de edad y controlando el tiempo, es decir, utilizarlo sólo como una práctica para soluciones concretas. Aunque al principio no le guste, ten por seguro que, una vez se sienta a gusto, ¡le va a encantar!
Pero desde luego, la mejor forma de arrullar a tu bebé es tu propio cuerpo, permitiéndole que te huela, que te escuche y sintiendo vuestro calor.
Mecer/caminar/balancear: ¡muévete! A los bebés les encanta. Encuentra el ritmo adecuado para tu bebé y recuerda: este es un proceso suave y relajante. ¡Nunca sacudas al bebé!
Chupete: la acción de succionar relaja a los bebés. Si tu bebé ya ha sido alimentado y está saciado, ofrécele un chupete para calmarlo.
¡Ojo! No se recomienda el uso del chupete antes de las 2 semanas de vida si te has decidido por la lactancia materna como la mejor forma de alimentar a tu bebé. El uso del chupete en los primeros días de vida puede generar una confusión a tu bebé entre la tetina y el pezón.
Sostener de lado o boca abajo: SIEMPRE debes acostar a tu bebé boca arriba para disminuir el riesgo de SMSL (Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante), pero un consejo para calmar su llanto es sostenerlo de lado o boca abajo y frotarlo suavemente. ¡¡Ojo!! Solo se recomienda esta posición para calmar a tu bebé, no debe dormir en esta posición, ni de lado ni boca abajo. También puedes hacerle la bicicleta con las piernas mientras le hablas o le cantas.
¡A la calle!: un poco de aire fresco o cambio de ambiente hace bien a cualquiera. Muchos bebés se calman automáticamente al notar que están afuera.
Baño templado: cada bebé es diferente y algunos lo detestarán, mientras que a otros les encantará. Pruébalo con tu bebé y observa cómo responde durante su fase de llanto.
Ruido de fondo relajante: algunos bebés solo necesitan estar en paz. Sustituye el sonido del ajetreo doméstico por un ruido de fondo que sea suave y relajante (como la música) para calmar a tu bebé. ¡Incluso puede que te ayude a ti también!
Cuídate y date un respiro: como padres, el llanto de nuestros hijos nos produce pesar. No importa cuánto nos mentalicemos, no podemos evitar angustiarnos. ¡Pide ayuda y date un respiro! Túrnate con tu pareja, familia, amigos… y ve a pasear o date esa ducha que necesitas. Un poco de tiempo para ti te ayudará a despejarte y recuperar fuerzas a la hora de superar los episodios de llanto de tu recién nacido.
¡Y recuerda! Sois buenos padres y vuestro bebé está bien. Llorar no es malo. Es una forma de adaptación al medio de vuestro recién nacido.
Hablad con vuestro pediatra si os preocupa la intensidad y frecuencia del llanto de vuestro recién nacido y tened en mente que todo esto pasará.







