Es algo generalizado en todos los padres primerizos: cuando ha llegado la hora de volver a casa con su recién nacido, surgen los temores y preguntas. Sin embargo, existen muchos mitos sobre el cuidado del recién nacido. Alguno es posible que lo supieses, otros no. Como siempre, ante la duda, consulta al pediatra y no te dejes llevar por cualquier opinión que oigas.
Primer mito: Es necesario esterilizar todo lo que toque el bebé. En absoluto. La higiene es muy importante, y más en los primeros meses de vida. No obstánte, los pediatras coinciden en que tampoco es bueno abusar de la esterilización
Segundo mito: Si tiene fiebre no hay que preocuparse, significa que está creciendo. Falso. La fiebre es signo de enfermedad o de infección, por lo que si el bebé tiene fiebre, especialmente por encima de los 38 grados, ve inmediatamente a su pediatra o a urgencias.
Tercer mito: El bebé debe eructar tras cada comida. No necesariamente. Cada vez que toma el pecho, dale golpecitos en la espalda por su tiene algún gas, sobre todo si le ves molesto, pero si han pasado ya varios minutos y no lo suelta, déjalo: lo más probable es que no tenga.
Cuarto mito: Hay que ir al pediatra cada semana aunque el bebé esté sano. Falso. Cada comunidad autónoma tiene un calendario de revisiones del niño sano, que son más frecuentes en los primeros meses de vida y que suelen coincidir con las fechas de vacunación. Si el bebé come y duerme bien, va cogiendo peso y no notas que le ocurra nada, no tienes por qué llevarle al pediatra hasta su siguiente revisión.







