Alrededor de los seis meses los bebés comienzan a decir sus primeras palabras. Aunque se traten de simples onomatopeyas en la mayoría de los casos, los primeros pasos en el desarrollo lingüístico son motivo de alegría y celebración para los padres y familiares del recién nacido.
“Pa-pa”, “ma-ma”, “ga-ga” y muchas palabras más se encuentran entre las primeras emociones que nos cuentan nuestros hijos en sus primeros meses. Cada niño tiene su ritmo, por lo que no hay que obsesionarse con ello, pero si queremos estimular el lenguaje de nuestro bebé, podemos seguir una serie de tips para ayudarlos a empezar a hablar. ¿Quieres saber cuáles son?
– “Habla como él” (baby-talk): repite a menudo sus primeras palabras, pues la repetición les ayuda a entender conexiones lingüísticas entre lo que escucha y lo que intenta decir.
– Contacto visual y vocalización: cuando le hables a tu bebé intenta siempre mirarle a los ojos mientras, colocándote a su mismo nivel, entonar suavemente la voz, y vocalizando lentamente para que aprenda a distinguir sonidos.
– Juega con tu hijo: en cada momento que pases jugando con tu bebé, intenta nombrar todo lo que utilicéis, señala lo que ves y nombra lo que vas haciendo para que retenga poco a poco todo lo que le rodea de manera divertida.
– No termines sus palabras: no hables por él, no se trata de ser “ventrílocuos” de nuestros hijos, sino dejarles que desarrollen por sí mismos el lenguaje a su manera y ritmo.
– Cántale canciones infantiles, nanas o léele cuentos: la manera más divertida y educativa de enseñarles a hablar son las experiencias que vivimos con ellos. Una música que puedan cantar, un libro con ilustraciones que retengan en la memoria…
– Responder a sus comunicaciones no verbales e interactuar con ellos respondiéndoles. Aunque no vocalicen todo lo que quieren decir, o expresar, podemos sonreírles, responderles con la mirada, con preguntas que sepan que le estamos entendiendo: ¿Quieres ese juguete?
– Los hábitos alimenticios también influyen: empezar a comer sólidos, además de las papillas para que ejerciten los músculos del habla; cambiar el biberón por un vaso, etc.
Estimular y establecer el contacto directo y continuo con el bebé en sus primeros meses, hasta cumplir el año de vida, es clave para lograr unos primeros pasos lingüísticos correctos para un desarrollo del lenguaje óptimo. ¡Y lo demás vendrá rodado!







