Se acerca el Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo y por ello hoy queremos que abordar este problema existente en el neurodesarrollo de muchos niños. Este trastorno ronda entre uno de cada 150 niños según datos del Ministerio de Sanidad.
¿Qué es el Autismo?
El trastorno del Espectro Autista (TEA) es una alteración que se caracteriza por afectar las habilidades comunicativas y el ámbito de las actividades del comportamiento. Varios niños con autismo pueden presentar diferentes síntomas, por lo que no es una alteración homogénea.
Los niños que padecen esta enfermedad pueden presentar situaciones de aislamiento social, dificultad para comunicarse y realizar gestos o expresiones que se repiten sin variación.
Primeros síntomas
Los primeros síntomas que podemos detectar en un niño autista son relacionados con el déficit del lenguaje y la comunicación, es decir, a priori se puede pensar que tienen problemas de audición porque no suelen responder a los sonidos. Más adelante, no son capaces de mantener una conversación y de entender lo que la otra persona le quiere decir.
Por otro lado, les cuesta jugar de manera espontánea, es decir, para ellos es más fácil realizar dinámicas en la que los movimientos sean repetitivos. Además de tener problemas para relacionarse como compartir intereses, no responder a muestras de afectos ni establecer vínculos de forma no verbal en las conversaciones.
Causas
Las causas del trastorno pueden ser por muchos motivos, aunque la mayoría son desconocidos y de tipo genético, neurológico, bioquímicos, infecciosos o ambientales. También pueden ser causar de complicaciones obstétricas durante el parto o incluso un abuso de drogas durante el embarazo.
Según un estudio realizado por el Hospital Infantil (SickKids) de Toronto y la Universidad McMaster en Hamilton, Ontario existe una gran desproporción entre niños y niñas con un Trastorno del Espectro del Autismo y esto es debido a la mutación de un gen existente que no repercute a las mujeres.
Cómo actuar
Si tenemos dudas sobre la aparición de los síntomas, lo mejor es acudir a un neurólogo para proceder a su diagnóstico y realizar distintas pruebas cognitivas y de lenguaje, además de una evaluación neurológica detallada.
Dependiendo del grado de afectación, el paciente será diagnosticado de un tipo u otro de alteración del espectro autista. Si en sus pruebas aparece autismo, pero las habilidades del lenguaje están bien desarrolladas, podría ser autismo tipo “Síndrome de Asperger”, mientras que, si reúne síntomas de carácter autista pero no los suficientemente marcados, podría ser “Trastorno generalizado del desarrollo no especificado”.
En dichas pruebas y su posterior tratamiento intervienen diferentes especialistas como un psicólogo, neurólogo, psiquiatra y terapeuta del lenguaje, para analizar las diferentes áreas del comportamiento y actividades que conforman el autismo.
Los niños cuyo coeficiente intelectual es bajo o que no sean capaces de hablar bien antes de los 5 años suelen tener peor pronóstico del trastorno.
Tipos de Autismo
Las manifestaciones del autismo no son siempre las mismas, existen diferentes tipos o grados de autismo infantil:
Grado 1. Trastorno autista
Es el grado más profundo de la enfermedad. Para su diagnóstico es necesario que no haya desarrollado su lenguaje y tiende a evitar la mirada y aislarse del mundo. Además de manifestar gran incapacidad para expresar las emociones y apenas manifestar intereses.
Grado 2. Autismo regresivo
Suele aparecer antes de los 10 años edad, pero puede aparecer más tarde que otro grado. Los primeros dos años transcurren de manera normal, pero a medida que se va desarrollando, comienza a perder poco a poco las habilidades adquiridas. Se pierde el lenguaje adquirido y la capacidad para comunicarse, además de aparecer conductas repetitivas.
Grado 3. Autismo de alto funcionamiento
Los niños que padecen este tipo de autismo desarrollan un lenguaje aparentemente normal, pero pueden presentar rigidez mental acentuada con ideas que rondan la obsesividad y una aguda torpeza motora.
En cuanto al tratamiento, no existe uno que cure definitivamente la enfermedad, aunque su intervención a tiempo puede mejorar la calidad de vida y su pronóstico a largo plazo.
Si los niños afectados por algún trastorno del espectro autista tienen una educación adecuada, pueden aprender a realizar sin ayuda numerosas actividades. Aunque dos niños tengan el mismo diagnóstico pueden presentar capaces y formas de actuar distintas, por lo que su evolución tampoco será igual.
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