Ya conocéis que la prevención es nuestra mejor arma a la hora de evitar que nuestros pequeños se quemen al sol. Sin embargo, a veces es imposible evitar que ocurra, por lo que voy a compartir aquí, contigo, los mejores remedios para estos casos de emergencia.
Lo mejor contra las quemaduras solares
El yogur tiene propiedades calmantes que ayudan a reducir la sensación de quemazón. Después del baño fresco podemos aplicar yogur frío, natural y sin azucarar sobre la piel quemada durante un cuarto de hora.
Las compresas humedecidas en leche fría también pueden ayudar a aliviar los síntomas. Aplícalas durante media hora, repitiendo cada cuatro horas.
Las cremas con vitamina E y Aloe Vera no sólo son capaces de hidratar y refrescar, sino que también ayudan en el proceso de regeneración de la piel dañada. Es muy importante que las llocies que apliquemos no contengan lidocaína, benzocaína o petrolatum.
Podemos ayudar a que la piel del niño se regenere con más facilidad dándole alimentos ricos en vitamina A como la leche, los quesos, las zanahorias o el brócoli.
Mi hijo se ha quemado, ¿debo acudir al pediatra?
Al médico hay que acudir de inmediato si el niño:
- Tiene menos de un año de edad.
- Presenta una quemadura extremadamente dolorosa o con ampollas. No se puede reventar la ampolla porque podríamos exponerlos a infecciones.
- Tiene la cara o las manos hinchadas como consecuencia de la quemadura solar.
- Tiene una gran parte del cuerpo quemada.
- Tiene fiebre o escalofríos.
- Tiene dolor de cabeza, está confuso o mareado, o se ha desmayado.
- Presenta síntomas de deshidratación.
- Tiene los ojos llorosos, enrojecidos e inflamados, afectados por el sol.
¿Estás preocupado por los efectos del sol en tu bebé? ¿Presenta tu hijo síntomas de insolación o reacciones epidérmicas inusuales tras la exposición solar? No lo dudes y pide cita previa con tu pediatra en Sevilla.
Y después de la quemadura, ¿qué hacer el resto del verano?
Es muy importante no exponer la piel quemada al sol hasta que se regenere por completo. Para eso no es suficiente con el protector solar – hay que recurrir a métodos físicos como los gorros o la ropa adecuada.
Si la quemadura ha sido severa, puede que la piel tarde entre tres y seis meses en curarse del todo. Es conveniente que no se exponga la piel al sol en ningún momento.
Y por supuesto, prevenir, prevenir, prevenir. Tras una quemadura solar, es más fácil que el niño vuelva a quemarse.







