Intolerancias alimentarias infantiles en Navidad

A pocos días del comienzo de las fiestas navideñas, empezamos a pensar en los menús que vamos a preparar para todos esos días tan especiales, y enseguida se nos plantea la duda de qué platos preparar para los más pequeños.

Estas comidas se suelen hacer siempre para todos los comensales, y no se repara en el hecho de que pueden existir personas que posean una incapacidad a consumir ciertos alimentos. Al romper la rutina alimentaria habitual, si en nuestra familia hay un niño con intolerancia, estas comidas navideñas pueden descontrolar la reacción que sufra al ingerir platos que contengan determinadas sustancias que no tolera su organismo.

La intolerancia alimentaria en niños se manifiesta con la incapacidad de asimilar algún alimento debido a una carencia digestiva, enzimática o metabólica, generando una serie de síntomas que pueden ser desde leves hasta muy graves.

¿QUÉ MENÚ ES EL APROPIADO PARA NIÑOS INTOLERANTES EN NAVIDAD?

Para evitar que los pequeños puedan sufrir los síntomas propios de ser intolerantes al ingerir alimentos que no tolera su organismo, tenemos que tratar de elegir un menú navideño sencillo, fácil de comer por ellos y, por supuesto, atractivo para estas fechas.

Tenemos que intentar combinar alimentos que ya hayan probado anteriormente, para evitar que no quieran aceptar nuevos sabores o texturas, y añadir otros que sean típicos de Navidad que sí puedan consumir sin problema, para que también estén integrados en el menú navideño familiar.

Como primer plato para una comida de Navidad podemos cocinar unos entrantes variados, que podemos presentar con motivos navideños para crear un ambiente más festivo. Ejemplos de platos que gustarán entre los más pequeños son las croquetas, unos champiñones rellenos de jamón y queso o un flan de verduras.

Seguidamente, un segundo plato perfecto para niños intolerantes puede ser un pescado sin espinas como un lenguado al horno o un pastel de pescado; si prefieren carne, podemos optar por una carne algo más blanda que para los adultos, como un lomo asado con piña o una pechuga de pavo con ciruelas.

Como colofón a este menú tan especial, nunca debe faltar un buen postre, y no hay nada más típico que los dulces navideños. Si hay niños menores de tres años, algunos dulces será mejor no ponerlos pues suelen contener frutos secos. Para asegurar el éxito entre los niños, podemos hacer una mousse de yogurt con frutas, una crepe con chocolate o una macedonia con una bola de helado.

UNIFICAR EL MENÚ PARA TODOS

Un niño diagnosticado de intolerancia no tiene que suponernos un problema a la hora de confeccionar nuestro menú navideño, y debemos elegir siempre los alimentos que pueda consumir, pero a la vez, intentar que se integren con el menú general para evitar que se sientan diferentes al resto. Adaptar los platos para intentar buscar el equilibrio y que todos los comensales disfruten de la comida es la mejor opción.

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